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domingo, 18 de abril de 2010

Acuario de Gijón



Bienvenido a los mundos del agua

El Acuario de Gijón es un gran itinerario a través de los escenarios que el agua ha creado. Algunos remotos y llenos de misterio, otros cercanos pero sorprendentes. Sigue la corriente; si te dejas llevar, podrás caminar sobre las aguas, pasearte por el fondo del mar, explorar exóticas orillas o recorrer las verdes riberas de un río cantábrico. Asomado al mar Cantábrico, el Acuario de Gijón reúne en un espacio moderno un mar de colores, de formas, de vida.

Esta impresionante instalación ocupa un edificio de 4.202 metros cuadrados de superficie. Viven hoy en este acuario unos cuatro mil individuos de más de cuatrocientas especies, todo ello en 55 tanques, de 1 millón a 100 litros, repartidos en 12 zonas según su ecosistema. Es, de todo el mundo, el que acoge una mayor grado de diversidad en una instalación de sus dimensiones, el único en nuestro país en que están representados los cinco grupos de vertebrados (mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces), y única es igualmente la recreación del río cantábrico. A imagen y semejanza de las rutas a pie de cualquier río asturiano, verás salmones y nutrias, pero también helechos y acebo bajo una luz natural.

El recinto prioriza también su carácter educacional y pedagógico, al reservarse en su interior distintos espacios para que los grupos de escolares reciban las explicaciones pertinentes.

martes, 13 de abril de 2010

Mirador de la providencia



Hay un mirador con silueta de barco, el lugar perfecto para disparar una fotografía e inmortalizar el atardecer. Justo en ese lugar, antes había una plataforma de tiro y con los disparos no saltaba el flash, sino munición perteneciente a las armas de los soldados del Ejército español. Pero hace diez años los terrenos del alto de La Providencia olvidaron su uso militar para abrirse a los ciudadanos bajo el nombre de Parque del Cabo San Lorenzo y en lugar de objetivos de tiro al blanco, por allí ahora sólo vuelan cometas.Todo empezó en 1993, cuando el Pleno del Ayuntamiento de Gijón aprobó por unanimidad la iniciativa presentada por el alcalde, el socialista Vicente Álvarez Areces, de comprar los terrenos del denominado Campo de Tiro de La Providencia al Ministerio de Defensa. La idea era dotar de un nuevo gran espacio verde a la ciudad, esta vez por el Este, en la otra punta del recuperado Cerro de Santa Catalina. El Principado -también gobernado entonces por el PSOE- se comprometía a sufragar la obra, con un presupuesto rayano en los 300 millones de pesetas.De este modo, unos terrenos que nunca habían sido de titularidad pública se convertirían en propiedad de Gijón. Porque antes de que el Ejército creara en esos 141.685 metros cuadrados su campo de maniobras, el Cabo San Lorenzo se dividía en cuatro fincas diferentes, todas de propiedad privada, tres de ellas con nombre propio y una sin 'bautizar'. El Estado las adquirió una vez finalizada la Guerra Civil, entre los años 1945 y 1946. Tierra con nombreLa mayor de todas era La Llosa, de 122.650 metros cuadrados. Los dueños que la vendieron al Gobierno central fueron «Laureano y Ernestina Menéndez García del Busto y otros», según figura en la escritura atesorada en el Servicio de Patrimonio del Ayuntamiento. El terreno, calificado de suelo rústico, como todos los demás, es el que da su perfil al actual parque, porque la descripción de la escritura resalta que «linda al Norte y al Oeste con el mar, al Sur con herederos de Canga Argüelles e Hipólita Palacios y al Este con señores de Menéndez García del Busto y Méndez Calpe». El Prado de La Providencia era la segunda propiedad en cuanto a tamaño se refiere, con 15.910 metros cuadrados, comprada el 15 de diciembre de 1945 a Dionisio Cifuentes Suárez. Después estaba el Cierro de la Capilla, de 1.200 metros cuadrados, que pertenecía a Manuel Tuya Cifuentes. Y la última finca, sin nombre, tenía una superficie de 925 metros cuadrados y la vendió Herminio Canal Cuesta. Perdieron las cuatro fincas familiares su identidad cuando pasaron a manos del Ejército, que colocó varias plataformas de hormigón por todo el alto para facilitar las prácticas de tiro. También creó un búnker, un polvorín y un almacén subterráneo, para realizar distintas maniobras. Ningún vecino podía pasar por esos terrenos, con acceso restringido a los soldados. «Una playa verde»Así estaban las cosas cuando el teniente coronel de Intendencia, delegado de la Gerencia de Infraestructura de la Defensa (Gindef) en Galicia y Asturias, Ricardo Pérez Canalejo, y el teniente coronel de Infantería del Gobierno Militar de Asturias, Jesús Ruiz de Miguel, firmaron en nombre del Estado español la escritura de venta del Campo de Tiro de La Providencia al Ayuntamiento de Gijón, el 30 de noviembre de 1994.Y así se encontró el arquitecto Ángel Noriega Vázquez el panorama cuando el Principado le encargó el proyecto de construcción de un parque en el Cabo San Lorenzo; tenía que convertir el espacio militar en un lugar de esparcimiento. «Al principio, entablamos un debate sobre el grado de intervención que era necesario. Algunos abogaban por dejar el lugar tal cual, pero yo defendí una intervención para el disfrute del ciudadano, consideraba que el espacio no era ya natural, porque ya estaba bastante intervenido», explica el autor del proyecto.Acababa de llegar al Principado después de trabajar en Madrid, donde ya tenía experiencia en el diseño de espacios públicos. Imaginó el parque como «una playa verde» en un momento en el que «la ciudad requería espacios públicos al servicio del ciudadano, porque el espacio verde que rodeaba Gijón, la aldea de Gijón, era importante, pero privado». Estaba en su intención inicial crear un complejo de servicios con bar y vestuarios compartido por el parque y el campo de fútbol anejo. «Yo soy muy dado a optimizar y resolver varias cosas de una atacada», explica Noriega, pero aquello no pudo ser, porque el Ayuntamiento no llegó a un acuerdo con el Arzobispado, titular de aquel espacio deportivo.La proa mira al NoroesteAbandonada la idea del área de servicios, el proyectista elaboró sus planos. Incluyó una estructura de hormigón, la silueta de la proa de un barco que mira al Noroeste. «Hay una predisposición del individuo. Cuando se llega a una parte alta, dan ganas de elevarse más y más, así que en el proyecto, desde el principio, hubo un mirador», precisa Noriega.Utilizó el muro -«el elemento arquitectónico elemental»- para erigir una escultura con vistas anclada a tierra. Su creador indica que «es la interpretación de un elemento hecha desde la arquitectura y tiene una doble función, estética y de barrera para frenar el viento y proteger de él a la gente que toma el sol en la pradera».No quiso competir el barco de La Providencia con el 'Elogio del Horizonte' de Chillida, situado en el Cerro al que mira el Cabo San Lorenzo. Noriega precisa que «ya existía ese símbolo de Gijón y no se buscó enfrentar, el objetivo era elevarse del terreno, hasta nueve metros». Además, la silueta de la embarcación «recuerda a la ciudad que el parque está allí, lo sitúa, porque es muy visible desde la playa, y despierta la curiosidad de los visitantes que lo ven desde allí», añade su creador.A la embarcación se sumaron esculturas como el 'Homenaje a Galileo Galilei' de Amadeo Gabino y 'Paisaje germinador', un bronce de Miguel Ángel Lombardía. Pero es en el barco donde aparece una placa que recuerda que el parque fue una vez terreno militar y que en 1993 se compró para desarrollar el Plan de Recuperación de la Costa Este. Cerca hay otra loseta que dice que el espacio verde se inauguró el 8 de agosto de 1997.Hoy, al amparo de esos diez años de historia reciente, en el Cabo San Lorenzo vuelan cometas, alas delta y, aunque las bases militares de tiro al blanco ya no están ahí, muchos aprovechan las vistas del mirador para disparar una foto.

Elogio del Horizonte


Está concebido a partir de un modelo de pequeño formato, que ha ido ''creciendo'' hasta alcanzar diez metros de altura y un peso de 500 toneladas, situado situado en el antiguo emplazamiento militar recuperado en los años ochenta. Está realizado en hormigón armado a partir de dos pilares que actúan como soportes de una elipse abierta. Con sus brazos acogedores y su cuerpo sólido y, a la vez liviano, el Elogio parece querer lanzarse a volar. Nave de aires y mares en la que viajar con la imaginación. Paredes desnudas, frías sólo en apariencia. El cielo es el techo de esta casa común, en cuyo interior la música del viento suena. El Elogio del Horizonte es también el elogio de la naturaleza, sobre el promontorio donde hace veinte siglos un pueblo echó raíces y escogió los límites de su hogar. Su autor, Eduardo Chillida, nació en San Sebastián en 1924 y murió en 2002. Recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1987. Hay esculturas suyas en ciudades como Frankfurt, Helsinki, Dallas, Paris, Houston, San Sebastián, Dusseldorf o Berlín. Es un lugar de observación privilegiada de todo el concejo de Gijón. Desde aquí se puede ver el barrio de Cimadevilla en primer lugar, la zona del ensanche de la ciudad del XVIII de Jovellanos (calle Instituto, calle de la Merced, etc.); hacia el Este, la playa, el barrio de la Arena, y al final, el barrio de Somió, el parque de Isabel la Católica y la casa de los sueños de la escritora Rosario Acuña. Hacia el Oeste, la vista comprende el barrio del Natahoyo, la Calzada, y el puerto de El Museo, y al final del valle la siderurgia. Hacia el Sur, los límites del concejo con el borde montañoso del “Pico del Sol” y el “Pico San Martín” y los relieves de cuestas y sierras menores hacia Oviedo por donde discurren las comunicaciones y se han asentado muchas industrias.

Termas Romanas

El yacimiento-museo de las Termas Romanas de Campo Valdés es un museo de sitio creado con el fin de conservar, investigar y difundir los restos de unas termas públicas de época romana. La adecuación para la visita del yacimiento arqueológico en su contexto original permite que los visitantes conozcan y comprendan mejor sus características.

La presencia de la ruina condiciona los contenidos del museo. Así, la visita a los restos del edificio termal está precedida por varias unidades informativas que explican el significado de las termas en el mundo romano, sus funciones, las tipologías, la distribución espacial y las actividades propias de cada habitación. Además de la información general sobre las termas, se habla del desarrollo del Gijón romano, la muralla, las termas de Gijón y su interpretación. Los restos materiales más significativos hallados durante las excavaciones, se exponen en una vitrina corrida en el pasillo que da paso al yacimiento.

El visitante se introduce en la ruina a través de una pasarela que reproduce el recorrido original. Cada espacio se presenta con una reconstrucción infográfica del interior. Así mismo, mediante luces de colores se intenta evocar las zonas frías, las zonas de baños templados, los espacios calientes, los hornos&, explicando así el sistema de calefacción romano.

Resumen de monumentos

Esta presentación os dará una idea general de la maravilla que es Gijón

lunes, 12 de abril de 2010